Morelia, Michoacán, 24 de diciembre de 2025.- Con una producción anual de ocho millones de plantas, Michoacán se posiciona como el segundo mayor productor de flores de Nochebuena en México, una especie emblemática que el país ha regalado al mundo y que se ha convertido en símbolo universal de la Navidad, destacó el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla.

Durante la temporada decembrina, los característicos colores rojo y verde de la Nochebuena adornan millones de hogares en México y en diversos países, representando pureza, esperanza y nueva vida. Sin esta flor, la celebración navideña difícilmente sería la misma.
El mandatario estatal informó que Michoacán aporta de manera constante cerca del 21.5 por ciento de la producción nacional de Nochebuena, ubicándose solo por debajo del estado de Morelos. Este liderazgo se debe principalmente a los cultivos establecidos en los municipios de Zitácuaro y Uruapan, considerados los principales centros productores de la entidad.
Ramírez Bedolla subrayó que esta actividad agrícola representa una importante fuente de ingresos para la región Oriente del estado, al generar un valor de producción superior a los 80 millones de pesos, beneficiando directamente a más de 600 familias michoacanas y fortaleciendo una amplia base social vinculada al sector.
De acuerdo con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de Michoacán, la superficie destinada al cultivo de Nochebuena es de aproximadamente 100 hectáreas. Gran parte de esta producción se desarrolla bajo esquemas de agricultura protegida, como invernaderos y macrotúneles, lo que permite garantizar altos estándares de calidad y un adecuado control fitosanitario.
Zitácuaro encabeza la producción estatal, principalmente en las localidades de San Felipe de los Alzati, Ocurio, Ziráhuato de los Bernal y Curungueo, mientras que Uruapan contribuye en menor medida al volumen total. Entre ambos municipios se cultivan alrededor de 13 variedades comerciales.
El color rojo continúa siendo el de mayor demanda en el mercado nacional, al representar aproximadamente el 90 por ciento de la producción y el consumo. El resto se distribuye en tonalidades como rosa, blanco, amarillo, mármol y jaspeado, que enriquecen la diversidad ornamental de esta flor símbolo de la Navidad.
