Por: Dr. Pedro Rosales Vázquez
Estamos inmersos en un mundo donde las creencias y la mercadotecnia abruman tus ideas. Gastas más de lo que ganas, compras cosas innecesarias y te dejas llevar por la simplicidad de todo cuanto te rodea. No existe la reflexión que te rodea y, si acaso llegas a pensar por qué hiciste alguna cosa o compraste algo, ya es demasiado tarde. Ya lo hiciste.
Eso pasa casi con todos en la actualidad, pondré un ejemplo que es conocido no solo aquí, sino en algunas regiones de la geografía mexicana: la fiesta de los tres viernes. Es costumbre más que veneración o adoración de una deidad. Es pretexto la visita al templo por ese motivo… cuantos no caminan porque así lo hacen por años, pero, disfrutamos más de la verbena o vendimia que está preparada a los alrededores de las iglesias que el momento de reflexión interna en el templo… en nuestro templo.
Si tan solo nos detuviéramos a entender el significado de esta costumbre de la fiesta de los tres viernes.
La cuaresma, significa cuarenta, cuarenta días que paso preparándose el Maestro Jesús luchando con sus demonios internos, para después llegar a enfrentarse con su calvario. Dentro de la cuaresma está contemplados siete viernes; en el séptimo viernes Jesús de Nazareth fue crucificado y muerto, después de pasar por un juicio que tenía como finalidad cumplir las palabras de los profetas.
Sin embargo, qué significado tiene el tercer viernes de cuaresma. Por principio de cuentas, el número tres es considerado uno de los más poderosos y universales, pues aparece en casi todas las culturas, religiones, filosofías y tradiciones esotéricas; veamos algunos significados: es el principio, el camino y el fin. Representa al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, en otras palabras, la Santísima Trinidad. Representa la Mente, el Cuerpo y el Alma (Espíritu).
En cuestión de la relatividad del tiempo, representa el pasado, el presente y el futuro. Representa también la armonía y el equilibrio, a través de la representatividad del triángulo, la figura geométrica más estable y estudiada. Es la manifestación de la idea en el mundo material, pues el uno es la idea, el dos la polaridad y el tres la manifestación (tesis, síntesis y antítesis). Además, contiene las palabras de fuerza, belleza e inteligencia. Las tres horas que se oscurecieron a la muerte de Jesucristo…
Cuanto lo hemos visto o utilizado de manera inconsciente: los tres deseos, “la tercera es la vencida” los tres reyes magos, los tres primeros meses de embarazo, tantas y tantas cosas que asociamos al número tres.
De esta forma, los tres viernes se pueden asociar con la penitencia, la unión con la pasión de Cristo y la esperanza en la resurrección. Es decir, compactación de toda la cuaresma en un solo día: el tercer viernes de cuaresma. También podríamos entender esta tradición con el duelo por la pasión que vivió el Cordero de Dios y entregar nuestra penitencia para el perdón de los pecados. Eso sí, solo tú y tu conciencia lo sabrán…
Visto desde mi óptica personal. El tercer viernes de cuaresma es un recordatorio para que realices una introspección a tu persona, a tus actos y, con ello, reconozcas errores que has cometido y tomes el compromiso de no volver a caer en ellos. El un recordatorio de cada día reforzar nuestro compromiso de batallar con nuestros propios demonios. Es focalizar intenciones teniendo como ejemplo un Mártir que se ofrendó para decirnos que todos podemos, ser mejores personas; solo basta reconocernos como tal… solo basta querer.
