• Iniciativa propone reforestar 10% de las áreas cultivadas con aguacate para mitigar el cambio climático y preservar los recursos naturales
Morelia, Michoacán, 4 de julio de 2025.- En un firme llamado a reconciliar la actividad económica con el respeto al medio ambiente, la diputada del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Sandra Arreola Ruiz, presentó una iniciativa que busca frenar los efectos negativos del cultivo intensivo de aguacate en Michoacán, mediante una reforma que obliga a reforestar parte de las zonas productivas.
La propuesta fue presentada durante el Parlamento Abierto de Liderazgo Ambiental y plantea que los productores reforesten al menos el 10% de sus huertas con especies nativas, con el acompañamiento técnico y logístico de la Comisión Forestal del Estado y la SEMACCDET, quienes proveerán gratuitamente los árboles y supervisarán su siembra durante la temporada de lluvias.
“¿Ponderaremos lo económico sobre la vida? Esta iniciativa demuestra que sí es posible producir con conciencia. No heredaremos un Michoacán devastado”, expresó la legisladora, al defender la necesidad urgente de detener la degradación de los ecosistemas.
Arreola Ruiz explicó que Michoacán, como principal productor mundial de aguacate, cuenta con más de 158 mil hectáreas destinadas a este cultivo, muchas de las cuales han reemplazado bosques y zonas de recarga hídrica. “Un árbol de aguacate capta 14 veces menos agua que un pino y consume cinco veces más líquido diariamente. Este desbalance está causando deforestación, estrés hídrico y pérdida de biodiversidad”, advirtió, citando datos de la UMSNH.
La iniciativa, denominada Reforma para un Aguacate Sostenible, propone adicionar el artículo 90 Bis a la Ley de Desarrollo Rural Integral Sustentable del Estado con cuatro objetivos esenciales:
- Recuperar la captura de carbono
- Regular el ciclo hídrico
- Proteger la biodiversidad
- Frenar la erosión del suelo
Con esta medida, Michoacán avanzaría en el cumplimiento de los compromisos internacionales establecidos por la ONU, como alcanzar una tasa cero de deforestación y restaurar los ecosistemas degradados.
“Salvar el bosque y cuidar el agua no son metas opuestas al desarrollo, sino condiciones para que éste sea duradero y justo”, concluyó la diputada.
